Letras De Jose Hernandes
Canciones de Mp3!
Capitulo 9
Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 4
Capitulo 6
Capitulo 7
Capitulo 8
Capitulo 12
Capitulo 13
Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Capitulo 6
Capitulo 7
A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z #
Nombre artista
Nombre canción
Artista o nombre o ambos de la canción |
Nuevas Letras Canción azar Búsqueda completa texto Canciones populares
[ es.mp3lyrics.org/j/jose-hernandes/capitulo-3/ ]

Letras De Jose Hernandes
Nuevas Letras!
Capitulo 9
Capitulo 5
Capitulo 9
Capitulo 10
Capitulo 11
Capitulo 5
Capitulo 8

Relacionados con letras
Capitulo 4
Herencia pa un hijo
Capitulo 9
Herencia pa un hijo
Capitulo 6
Capitulo 10
This page
in English
[ Letras de Canciones de Jose Hernandes ]

¿(In)correcta letras?
¿Son las letras de esta
canción no es la correcta?
¡Ayúdenos a mejorar!
PUEDE CAMBIARLAS
Es rápido y fácil, 3 pasos.

Capitulo 3
Consejo → Vincular esta página:  http://es.mp3lyrics.org/1XOb

Música de "Jose Hernandes" de la Transferencia directa

Complementario "Capitulo 3" Ringtone

Tuve en mi pago en un tiempo hijos, hacienda y
mujer, pero empecé a padecer, me echaron a
la frontera, ¡Y que iba a hallar al volver!
tan solo allé la tapera.

Sosegao vivía en mi rancho como el
pájaro en su nido, allí mis hijos
queridosa iban creciendo a mi lao... sólo
queda al desgraciao lamentar el bien perdido.

Mi gala en las pulperías era, en habiendo
mas gente, ponerme medio caliente, pues cuando
puntiao me encuentro me salen coplas de adentro
como agua de la virtiente.

Cantando estaba una vez en una gran
diversión, y aprovecho la ocasión
como quiso el Juez de Paz... se presentó, y
ahi nomás hizo arriada en montón.

Juyeron los más matreros y lograron
escapar: yo no quise disparar, soy manso y no
había porqué, muy tranquilo me
quedé y ansi me dejé agarrar

Allí un gringo con un órgano y una
mona que bailaba, haciéndonos rair estaba,
cuanto le tocó el arreo, ¡tan grande
el gringo y tan feo, lo viera cómo
lloraba!.

Hasta un inglés zanjiador que decía
en la última guerra que él era de
Inca-la-perra y que no queria servir, tambien tuvo
que juir a guarecerse en la sierra.

Ni los mirones salvaron de esa arriada de mi
flor, fué acoyarao el cantor con el gringo
de la mona, a uno solo, por favor, logró
salvar la patrona.

Formaron un contingente con los que del baile
arriaron, con otros nos mesturaron, que
habían agarrao también, las cosas
que aquí se ven ni los diablos las
pensaron.

A mí el Juez me tomó entre ojos en
la ultima votación: me le había
hecho el remolón y no me arrimé ese
día, y él dijo que yo servía
a los de la esposición.

Y ansí sufrí ese castigo tal vez
por culpas ajenas, que sean malas o sean
güenas las listas, siempre me escondo: yo soy
un gaucho redondo y esas cosas no me enllenan.

Al mandarnos nos hicieron mas promesas que a un
altar, el Juez nos jué a proclamar y nos
dijo muchas veces: muchachos, a los seis meses los
van a ir a relevar.

Yo llevé un moro de número
¡sobresaliente el matucho! con él
gané en Ayacucho mas plata que agua
bendita: siempre el gaucho necesita un pingo pa
fiarle un pucho.

Y cargué sin dar mas güeltas con las
prendas que tenía: jergas, ponchos, todo
cuanto había en casa, tuito lo alcé:
a mi china la dejé medio desnuda ese
día.

No me falta una guasca -esa ocasión eche
el resto-, bozal,maniador, cabresto, lazo, bolas y
manea... ¡el que hoy tan pobre me vea tal
vez no creerá todo esto!.

Ansí en mi moro, escarciando,
enderecé a la frontera. ¡Aparcero si
uste viera lo que se llama cantón!... ni
envidia tengo al ratón en aquella ratonera.

De los pobres que allí había a
ninguno lo largaron, los más viejos
rezongaron, pero a uno que se quejó en
seguida lo estaquiaron, y la cosa se acabó.

En la lista de la tarde el jefe nos cantó
el punto diciendo: -Quinientos juntos
llevará el que se resierte; lo haremos
pitar del juerte, mas bien dése por
dijunto-.

A naides le dieron armas, pues toditas las que
había el Coronel las tenía, sigun
dijo esa ocasión, pa repartirlas el
día en que hubiera una invasión.

al principio nos dejaron de haraganes criando
sebo, pero después... no me atrevo a decir
lo que pasaba... ¡barajo!... si nos trataban
como se trata a malevos.

Porque todo era jugarle por los lomos con la
espada, y aunque usté no hiciera nada, lo
mesmito que en palermo, le daban cada cepiada que
lo dejaban enfermo.

!Y que indios, ni que servicio; si allí no
había ni cuartel! nos mandaba el Coronel a
trabajar en sus chacras, y dejábamos las
vacas que las llevara el infiel.

Yo primero sembré trigo y después
hice un corral, corté adobe pa un tapial,
hice un quincho, corté paja... ¡la
pucha que se trabaja sin que le larguen un rial!.

Y es lo pior de aquel enriedo que si uno anda
hinchando el lomo se le apean como un plomo...
¡quién aguanta aquel infierno! si eso
es servir al gobierno, a mi no me gusta el
cómo.

Más de un año nos tuvieron en esos
[ Letras de Canciones encontraron en es.mp3lyrics.org/1XOb ]
trabajos duros; y los indios, le asiguro dentraban
cuando querían: como no los
perseguían, siempre andaban sin apuro.

A veces decía al volver del campo la
descubierta que estuvieramos alerta, que andaba
adentro la indiada, porque había una
rastrillada o estaba una yegua muerta.

Recién entonces salía la orden de
hacer la riunión, y caibamos al
cantón en pelos y hasta enancaos, sin
armas, cuatro pelaos que ibamos a hacer
jabón.

Ahi empezaba el afán -se entiende, de puro
vicio- de enseñarle el ejercicio a tanto
gaucho recluta, con un estrutor... ¡que...
bruta! que nunca sabía su oficio.

Daban entonces las armas pa defender los
cantones, que eran lanzas y latones con ataduras
de tiento... las de juego no las cuento porque no
había municiones.

Y un sargento chamuscao me contó que las
tenían pero que ellos la vendían
para cazar avestruzes; y asi andaban noche y
día déle bala a los ñanduses.

Y cuando se iban los indios con lo que
habían manotiao, salíamos muy
apuraos a perseguirlos de atrás; si no se
llevaban más es porque no habían
hallao.

Allí sí, se ven desgracias y
lágrimas y afliciones; naides le pida
perdones al indio: pues donde dentra, roba y mata
cuanto encuentra y quema las poblaciones.

No salvan de su juror ni los pobres angelitos;
viejos, mozos y chiquitos los mata del mesmo modo:
que el indio lo arregla todo con la lanza y con
gritos.

Tiemblan las carnes al verlo volando al viento la
cerda, la rienda en la mano izquierda y la lanza
en la derecha; ande enderieza habre brecha pues no
hay lanzazo que pierda.

Hace trotiadas tremendas desde el fondo del
desierto; ansí llega medio muerto de
hambre, de sé y de fatiga; pero el indio es
una hormiga que día y noche esta despierto.

Sabe manejar las bolas como naides las maneja;
cuanto el contrario se aleja, manda una bola
perdida, y si lo alcanza, sin vida es siguro que
lo deja.

Y el indio es como tortuga de duro para espichar;
si lo llega a destripar ni siquiera se le encoge;
luego sus tripas recoge, y se agacha a disparar.

hacían el robo a su gusto y después
se iban de arriba; se llevaban las cautivas, y nos
contaban que a veces les descarnaban los pieces, a
las pobrecitas, vivas.

¡Ah! ¡si partía el
corazón ver tantos males, canejo! los
perseguíamos de lejos sin poder ni
galopiar; ¡y qué habíamos de
alcanzar en unos vichocos viejos!

nos volvíamos al cantón a las dos o
tres jornadas, sembrando las caballadas; y pa que
alguno la venda, rejuntábamos la hacienda
que habían dejao rezagada.

Una vez entre otras muchas, tanto salir al
botón, nos pegaron un malón los
indios y una lanciada, que la gente acobardada
quedó dende esa ocasión.

Habían estao escondidos aguaitando
atrás de un cerro... ¡lo viera a su
amigo Fierro aflojar como un blandito! salieron
como maiz frito en cuanto sonó un cencerro.

Al punto nos dispusimos aunque ellos eran
bastantes; la formamos al instante nuestra gente,
que era poca, y golpiándose en la boca
hicieron fila adelante.

Se vinieron en tropel haciendo temblar la tierra.
no soy manco pa la guerra pero tuve mi
jabón, pues iba en un redomón que
habia boleao en la sierra.

¡Que vocerío! ¡Que barullo!
¡que apurar esa carrera! la indiada todita
entera dando alaridos cargó, ¡jue
pucha!... y ya nos sacó como yeguada
matrera.

¡Que fletes traiban los bárbaros!
¡como una luz de ligeros! hicieron el
entrevero y en aquella mezcolanza, este quiero,
éste no quiero, nos escogían con la
lanza.

Al que le daban un chuzazo, dificultoso es que
sane. En fin, para no echar panes, salimos por
esas lomas, lo mesmo que las palomas al juir de
los gavilames.

¡Es de almirar la destreza con que la lanza
manejan! de perseguir nunca dejan, y nos traiban
apretaos. ¡Si queríamos, de apuraos,
salirnos por las orejas!

Y pa mejor de la fiesta en esa aflición
tan suma, vino un indio echando espuma, y con la
lanza en la mano, gritando: -Acabáu
critiano, metáu el lanza hasta el pluma.

Tendido en el costillar, cimbrando por sobre el
brazo una lanza como un lazo, me atropelló
dando gritos: si me descuido... el maldito me
levanta de un lanzazo.

Si me atribulo o me encojo, siguro que no me
escapo: siempre he sido medio guapo, pero en
aquella ocasión me hacia buya el
corazón como la garganta al sapo.

Dios le perdone al salvaje las ganas que me
tenía... desaté las tres
marías y lo engatusé a cabriolas...
¡pucha...! si no traigo bolas me achura el
indio ese día.

Era el hijo de un cacique, sigun yo lo
averigüé; la verdá del caso
jué que me tuvo apuradazo, hasta que por
fin de un bolazo del caballo lo bajé.

Ahi no más me tiré al suelo y lo
pisé en las paletas; empezó a hacer
morisquetas y a mezquinar la garganta... pero yo
hice la obra santa de hacerlo estirar la jeta.

Allí quedó de mojón y en su
caballo salté; de la indiada
disparé, pues si me alcanza me mata, y al
fin me les escapé, con el hilo de una pata.

Ver esta canción en diferentes idiomas (traducción automática)

Música de "Jose Hernandes" de la Transferencia directa

Complimentary "Capitulo 3" Ringtone



Más Letras de Canciones relacionadas (por otros artistas)
Jose hernandes - capitulo 12 letras de canciones
Jose hernandes - capitulo 5 letras de canciones
Jose hernandes - capitulo 2 letras de canciones
Jose hernandes - capitulo 11 letras de canciones
Tito fernandez - el carrero letras de canciones
Jose hernandes - capitulo 9 letras de canciones
Gabriela mistral - flores letras de canciones
Jose hernandes - capitulo 13 letras de canciones
Jose hernandes - capitulo 8 letras de canciones
Joaquín sabina - como te digo una "co" te digo la "o" letras de canciones
Tito fernandez - el cumpleaños del tordo letras de canciones
Tito fernandez - la madre del cordero letras de canciones
Jose hernandes - capitulo 3 letras de canciones
Jose hernandes - capitulo 4 letras de canciones
Jose hernandes - capitulo 7 letras de canciones
Extremoduro - todo el disco letras de canciones
Jose hernandes - capitulo 5 letras de canciones
Tito fernandez - décimas por justicia. letras de canciones
Jose hernandes - capitulo 1 letras de canciones
Elias cali terreros quintana - nach letras de canciones




Usted puede utilizar el código siguiente del HTML para ligarse a esta página (más ejemplos)




Las líricas y las canciones en este sitio se proporcionan para los propósitos educativos y que aprenden solamente.
Toda la música de JOSE HERNANDES es característica de, y puede ser propiedad de sus dueños.
↑Negación→ Todo el código de la página © [letrascanciones.mp3lyrics.org]